De lo que está duro, y vivo

Pum, clac, clac… Pum, clac… Pum… Pum… Reconocía ese sonido. Con él se despertaban, no solo mis cinco sentidos tras una plácida noche de invierno, sino esos otros sentidos que tienes cuando acabas de cumplir noventa años. Sentidos extraordinarios que, si tienes la suerte de no haber perdido aún tus recuerdos, te permiten experimentar olores, […]

Desayuno en el Tíbet

Recuerdo ese día como si fuera ayer. Yo tenía veintiún años, era inteligente y obstinada. O, mejor dicho, me creía inteligente y era tremendamente obstinada. Aquel iba a ser un gran día, pues al fin tenía la oportunidad de vengar la desaparición de mis padres. O quizás tenía ganas simplemente de vengarme. Por muchas cosas. […]

La última lista

Quedaba menos de una semana para salir. Estaba preparado. Después de veinticuatro años, once meses y veinticinco días en este centro penitenciario (en el que la mayor parte del tiempo he estado en el pabellón psiquiátrico, aún no entiendo bien por qué), había mirado los muros de esa pequeña ciudad acorazada de muchas maneras diferentes. […]