Archivo por meses: Enero 2015

Mi hermano Tom

Estimado compañero:

No sé si, como yo, te habrás percatado de que, de un tiempo a esta parte, los golpes que sufrimos se han incrementado considerablemente. ¿Qué digo? Seguro que sí, ya que eres tú el que recibe el mayor número de ellos. Seguro que estás harto de quedar como un estúpido ante el resto del mundo. Los dos sabemos que eso no es verdad, que no eres tonto.

Además, no somos buenos ejemplos para los niños. Los padres ven lo que nos hacen hacer y nos culpan a nosotros de violentar las mentes de sus hijos. Ven cómo te quemo con una máquina de hacer gofres, cómo te parto por la mitad con un hacha, cómo te tiroteo; y cómo tú me golpeas, cómo me haces sufrir… Y piensan que es cosa nuestra, que nosotros somos así…

Aunque otros se ríen de los mismos golpes, quemaduras, tiros… de la violencia en general.

No ven nuestras heridas, nuestro dolor, nuestra sangre; no nos ven mientras nos recuperamos en casa. Y no saben que nos queremos. No saben que hacemos lo que hacemos porque nos obligan a ello. Porque no tenemos más remedio.

Por eso te pido ayuda. Ayuda para que, juntos, podamos hacer mayor presión, y enfrentarnos a los que nos dirigen. Hacerles ver que no somos simples marionetas que ellos puedan manejar a su antojo.

Esa es mi petición: que nos unamos, que  nos plantemos, que nos neguemos a seguirles el juego. Si es necesario, jamás volveremos a rodar nada más. Que les jodan.

Un abrazo.

Jerry Mouse.

Por Juan Antonio Hidalgo.

Sotheby’s Books & Manuscripts. LOT 36. Pixie Estevez

New York | 11 dic 2012, 10:00 AM | N0X096

Autograph letter signed (“Pixie Estevez”), typewritten in Spanish, 2 pages (10 5/8 x 8 1/2 in.; 270 x 215 mm), Berverly Hills,  L.A, 12 December 1986, to D. Gato; one vertical and one horizontal fold, minimal wear. Autograph envelope (signed “Pixie Estevez”). USA stamp with T.S Eliot drawn on it. Alluded familiar card missing.

Mi muy estimado Don Gato:

Una vez más tenemos que comunicarnos para darnos malas noticias. Ahora me toca a mí. Si el año pasado perdimos a tu Julio, este año fue el turno de nuestro Florencio.  Nos hemos enterado por los familiares, que amablemente se acordaron de nosotros, aunque ya ha sido enterrado. Siento de veras no haberte hecho más compañía este tiempo y ahora que sufro la misma ausencia, los remordimientos me asfixian. Pero sabes que con Dixie la cosa no ha sido fácil últimamente. No sale del bourbon… ni del Valium ni del Xanax… En casa es imposible tenerle y en la clínica cada vez lo aguantan menos tiempo… Es un vaivén que presiento que no va a tener fin. Ya sabes que Jinks desapareció y que hace años que no sabemos nada de él. Ahora pretenden hacer una gala de no sé qué y están buscándolo los de Hanna-Barbera como locos. Lo más probable es que sus huesos anden pelados en alguna cuneta. Perdona mi brusquedad pero me siento muy solo desde hace ya demasiado tiempo. Cuando murió vuestro Julio Lucena todos nos sentimos dolidos pero te reconozco que no estuvimos a la altura contigo.  Todavía puedo recordar aquella llamada tuya cuando lo conociste, “¡Lo tenemos, Pixie, lo tenemos!”. Con Florencio Castelló fue algo similar. El primer día que recibí el episodio piloto no daba crédito. Aquel gato canturreando flamenco mientras se encaminaba a responder al teléfono era impactante. Lo del doblaje de Dixie no quedaba tan claro con Estrellita, si aquello era acento canario o mexicano o cubano o sureño… Lo mío, pasable. Pero con lo de Florencio el mercado español sería nuestro a las primeras de cambio. Y así fue. Puedes imaginar cuántas cartas recibimos, cuántas generaciones han sido marcadas a fuego por nuestro Florencio con lo del “mardito roedore”. Lo de roedores ni siquiera estaba como tal en el guión. Se lo trajo Florencio Castelló de su casa. Algo nos contó de una tía abuela suya del pueblo que decía aquello cuando veía los ratones rondando por la corrala… Era sevillano, por lo visto, pese a su apellido. Aunque con lo de la guerra, ya era más mexicano que otra cosa. Como puedes imaginar, en España nadie le ha hecho un monumento o una placa en la casa donde nació, si es que alguien sabe dónde nació; ni siquiera creo que haya salido en las noticias lo de su muerte.  Nosotros lo vamos a echar en falta y siempre lo tendremos en el corazón. A Dixie todavía no he sido capaz de contárselo. Lo que le faltaba. Ojalá Jinks estuviera por aquí para poner orden. Se le daba bien, pese a todo, y seguro que quería decirle un último adiós a Florencio.

Espero que vosotros andéis bien. No sé si te han contado todo eso de la iniciativa Boomerang, pero tiene buena pinta. Lo mismo volvemos a la palestra después de tanto. Ojalá podamos vernos pronto y tomar algo, que seguro que nos aliviará desahogarnos y ponernos al día.

Un abrazo enorme, tuyo siempre.

Postdata:
Te mando junto a esta carta la tarjeta con los datos de la familia de Florencio, por si quieres mandarles algo. Seguro que lo agradecerán entre tanta desconsideración.

Por Álex Prada.